100fit [in inglish plis]

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Dicen que el amor entra por la cocina, que nuestra barriga es quizás el mayor factor en la conquista de ese ser que nos levanta el animo con su sola presencia.

Así mismo, la lengua es el portal de toda cultura. Es su canción, su baile y su bailadora preferida. La legua implica una ventana al mundo, un mundo que nos vemos obligados a definir de acuerdo a un entendido colectivo. Un entre-juego de significados y  significantes  que nos permite llegar a entender que es lo que dice en relación a lo que se refiere. Por ello, aprendemos que la palabra mesa es la idea básica por la cual, podremos definir las infinitas posibilidades en las que esta se podría manifestar, y será nuestro entorno el que revelara todas esas posibilidades.

Aquí en Puerto Rico 400 años de colonización Española con un poco de sazón taino y condimento africano se han mezclado para regalarnos una lengua española  con un sabor muy puertorriqueño. Nos comemos la yuca, bailamos la bomba, y terminamos la noche con un rico caldo de gallego.
No obstante, hace poco mas de 100 añitos llegaron unos blanquitos del norte a nuestra querida isla. Ellos quedaron encantados con las playas, el Ron, y nuestra  estratégica posición, y decidieron que sus armas largas y sus penes cortos le daba derecho a entrar sin pedir permiso y quedarse por tiempo indefinido.  Mas adelante, como no entiendian un carajo a los “aborigenes” de la isla, decidieron que aquí se hablaría ingles y que ya no deberíamos ser Puerto Rico, que mejor era llamarnos Porto Rico.  A las malas se pone a los jibaritos a aprender a pedir permiso pal’ “Bathroom” y a cantar el “Star Spangled Banner”. Nos meten el ingles hasta en las sopas “Cambell” y a fuerza de dinero federal, nos amenazan de dejar de ser nuestros mejores amigos.

Afortunadamente, no pudieron con el mofongo, ni con la salsa gorda ni con la riqueza de la lengua de Cervantes. Nos dieron duro y nos dejaron con un Espanglish de esos que nos obligan a contestar el Celu siempre con un amistoso “hello”.

Peor que todo esto, los gringuitos nos han dejado con un complejo de inferioridad buena gente. Ahora a muchos alcaldes le a dado con cambiar las señales de trafico al idioma anglosajón. Mas aun, todavía existe un grupo azul que sueña con un Puerto Rico en ingles, sin los reyes magos, con un plaza las Américas que bordee la isla y con coquito sin coquito mejor llamado “Eggnog”.

Un Puerto Rico sin puertorriqueños, con un montón de gringos que lo que escuchen sea country music y donde la mujeres sean flacas y chumbas, un Puerto Rico aburridísimo, feo y mal vestido.

Lo peor de todo este asunto, es que los gringos llegan a nuestra querida isla y exigen que se les hable su idioma natal. Exigen ingles mientras al visitarlos asumen nuestra fluidez en ambas lenguas. Asumen que sus armas largas les dan derecho a exigir y a no reciprocar eso que exigen.

Como consecuencia, aquí en 100pies hemos establecido una política de imperialismo latino. Estaremos abiertos a todo aquel que entienda la importancia de la lengua como el marco de nuestra cultura, como raíz de nuestro amor por el chicharrón y como consecuencia directa de las nalgas mas bellas que salen de cualquier parte del mundo.

Bailen!

JLV

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