100pies y la caca.

100pies y la caca.


Que palabra tan desafortunada.

Caca, se ve, se escucha, y hasta se huele. Es adjetivo, verbo, y sujeto a la misma vez.

Así que, porque no hablar de ella? Porque no dedicarle un espacio en este blog?

Aquí en 100pies somos de los que pensamos que las palabras son, al final del dia, imágenes y las imágenes resultan de un acuerdo colectivo de como estas deben ser identificadas. A la caca le toco la mala suerte de ser asociada con aquello que sale, dia a dia, de nuestros anos.

Si, y dije “ano”.

A la caca también le toco espacio de ser una de esas palabras que se hacen pero no se dicen, un tabu. Todos lo hacemos, pero se nos enseña que el hacerlo todos los días no nos da derecho a hablar de aquello que si no hacemos nos morimos.

Este velo de ilegitimidad a tenido un efecto interesante en el uso de la palabra “caca”. No se habla amenos que sea necesario y solo se habla si estamos entre conocidos, entre confidentes. En las relaciones sentimentales, hablar de caca al principio es eliminar toda posibilidad de que la relación perdure pero, casi paradójicamente, hablar de caca mas adelante en la relación implica un compromiso mayor, casi un secreto que los une “hasta que la muerte los separe”.

Como todo tabu, la caca se adentra también por medio de conversaciones jocosas. La risa escuda nuestra gran ansiedad sobre hablar de la caca, nuestras ganas manifestarnos sobre la chulería que es cagar.

En fin, nuestro miedo a la palabra caca y a todo aquello que tenga que ver con cagar habla mas de nosotros como sociedad que de nuestros culos como maquinas de producción de ella. Porque no hablar de caca? Como seguimos huyéndole a algo que resulta tan natural?

yo no se ustedes… pero ami me encanta cagar.

JLV

Bailen!

4 Comments

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  1. Keyla

    Es un poco inevitable hablar de caca, especialmente en mi caso que no tan sólo soy puertorra, sino que también tengo un padre cubano. ¡Que viva la caca!

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