A lo natural

A lo natural


Como parte de uno de mis cursos graduados, he sido encomendado a crear un parque prehistórico en Costa Rica. Tal encomienda es inspirada en el libro –y después mega película- Jurassic Park, en la cual, como ya sabemos, la cosa termina con velociraptors comiéndose a la mitad de los protagonistas y una posible emigración de tales animales a territorio humano.

El punto de tal encomienda es cuestionar lo posible, lo sustentable y el absurdo al que a veces llegamos en la búsqueda continua por entretenimiento bien recibido, y mejor pagado. Más aun, tal trabajo nos exige que miremos críticamente a la naturaleza no como un organismo cerrado, sino como un organismo que cambia continuamente y que en el cambio encuentra su sobrevivencia.

Los humanos también son parte de este juego. Nuestra herramienta principal es la capacidad de razonar y, para bien o para mal, tal capacidad nos hace mas peligrosos que los malditos velociraptors. Así las cosas, creamos para sobrevivir y sobrevivimos continuamente creando. Hacemos celulares, inyectamos botox en las señales de tiempo y utilizamos los fósiles escondidos debajo de la tierra para alimentar nuestros carros.

Somos los peores habitantes de esta tierra y la explotamos como si fuera una prostituta manca, vieja y desesperada por dos o tres chavos.  En este contexto, parecería que la mejor opción es la erradicación de los seres humanos. No obstante, y por razones obvias, entiendo que todavía hay esperanza.  El egoísmo humano, en mi opinión,  proviene de nuestra gran incomprensión sobre como trabaja el ecosistema que nos hospeda.

Nuestra concepción de la conservación es una que se basa más en la nostalgia de un eterno jardín del Edén que en la realidad. Distinguimos lo natural de lo artificial  como si no entendiéramos que aquello que creamos es también el resultado de la materia prima con la cual lo moldeamos.

El cambio es inherente en el sistema y es tan bien recibido como es esperado. Es necesario entender que en este juego es nuestra raza la que inminentemente tiene todas la de perder. Por ello, en la medida que entendamos nuestro rol en este mundo, será posible que podamos perdurar, o por lo menos aceptar, nuestra inminente erradicación de la faz de la tierra.

Con o sin velociraptors.

Bailen!

JLV

+ There are no comments

Add yours

Leave a Reply