A propósito de mis amigos: los izquierdistas elitistas come caca.

A propósito de mis amigos: los izquierdistas elitistas come caca.


En este tiempo de poca lectura y mucho internet, parecería una conclusión lógica que aquellos de nosotros que queremos presentar una idea, lo hagamos de manera concisa y poco rebuscada. Más aún, me parecería imperativo que esta idea que presentemos sea una abierta a las masas, con probabilidad (aún en lo improbable) de que estas se sienten un ratito y lean.

Desafortunadamente, parecería que mi lógica es solo mía, y que mis compañeros intelectuales han decidido que la mejor forma de presentar su mensaje es escribiendo en prosa Shaquespiriana, con el largo de un tomo de la enciclopedia británica y con un tono tan magnánimo que hasta Fidel Castro se sentiría intimidado por tanta elocuencia.

No se equivoquen, yo entiendo la tentación. Es mucho más fácil escribir bonito y rebuscado que presentar un mensaje que sea, quizás, leído por una persona “de la calle” que podría (nuevamente quizás) inspirarse a tomar en consideración la tesis del escribiente. El problema presenta una paradoja jodona, le escribes a los tuyos y te las hechas con tu conocimiento del diccionario o le escribes a los que no leen o solo leen post en Facebook que prometen que vas a ver a una muchacha con un culo grande tirarse por un roto y quedarse estancada.

El problema es que yo, que me considero un poco come caca, bastante izquierdista y suficiente elitista como para escribir este blog, no entiendo un carajo lo que mis compañeros izquierdistas elitistas come caca escriben. Ha llegado el punto que los escritos son tan rebuscados y tan largos, que prefiero ver el vídeo de la muchacha con el culo grande que se tira por un roto (y se queda estancada),  que sentarme a descifrar  lo que mi amigo quería decir cuando se refiere al gobierno de Puerto Rico como una “ilusión de marfil, pintada en un canvas de aspiraciones Karfianas”, o algo similar a lo último.

Lo triste de este asunto, es que mis compañeros y compañeras, tienen la capacidad para hacer aportaciones importantes a la discusión pública. Somos, al fin y al cabo, los come cacas, los elitistas izquierdosos que se supone que estemos haciendo algo para poner nuestros ideales en marcha. Pero aquí nos quedamos, entre nosotros, y entre diccionarios, tratado de descifrar qué carajo escribieron nuestros otros compañeros de clase, mientras al mismo tiempo, buscamos palabras rebuscadas para nuestra próxima tesis sobre la muchacha del culo grande, y sus aspiraciones kafkianas.

Bailen!

JLV

Imagen: http://bit.ly/1CYcZFO

2 Comments

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  1. JJ

    Yo no le tengo ningún respeto a esos izquierdistas elitistas que por falta de masa entre las orejas se tragan el cuento de que pronunciación y enunciación = inteligencia. A mi me da tremenda risa los izquierdistas que se dejan tumbar como moscas por imberbes que aprendieron como hacer discursos que suenan bien pero carecen de mensaje productivo o de positividad. ¿O es que no se acuerdan que eso fué lo mismo que hizo Hitler para comerle el coco a los alemanes? Hasta tomó clases de actuación y oratoria, y se fotografiaba para ver de que manera se presentaba y se veía mejor. El mejor líder no es el que mejor habla — eso es exclusivamente el ámbito del ignorante. El mejor líder es el que más capacidad tiene para inspirar un pueblo a superarse y mejorar la condición de vida de los ciudadanos.

  2. beatrizia

    No critico el deseo de algunos de mejorar sus destrezas de comunicación. La redacción es cuestión de práctica y el que desea desarollarla debería hacerlo, pero siempre tomando en cuenta su audiencia o público. Está de más escribir un texto que uno sabe será difícil de descifrar por algunos lectores que no interesan hacerlo. Sí, es más recomendable inspirar a un público con la sencillez e ideas que promueven la solidaridad, la calidez humana, visiones constructivas para el futuro, que obscurecer un texto inadvertidamente con un despliegue de metáforas que parecen reflejar sólo el deseo de impresionar por parte del escritor.

    A veces el escritor no se ha dado cuenta de quien es su público. En otras ocasiones su público es heterogéneo y este se inclina por mantener las apariencias, ante sus pares. Otras veces, es por simple necesidad. Mas bien cree que su carrera se lo exige. Sean las razones que sean, espero que este mensaje los alcance. :)

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