Salsa de Coca Cola

Salsa de Coca Cola


Minutos antes de que declararan muerta a la primera década de este segundo milenio, Viviana (con quien disfrutaba de la celebración), depuraba unas ancas de rana con mucha devoción. Al hacerlo, levantó la cabeza y me preguntó:  “¿A quién se habrá dado a la tarea de inventar este suculento plato?” Yo le respondí, que aun cuando es imposible saber, me parece que en la necesidad encontramos la razón para  crear.

Días después, luego de tomados varios tragos de whiskey con coco, me encuentro con mi gran amigo Rodolfo con la intención de empezar a cocinar un paquete completo de chuletas al sartén. Rodolfo al principio se rehúsa ante mis intentos de sazonar la carne con Don Q Whiskey barato y agua de coco. Me dice que “deje de inventar que lo  voy a dañar”. Yo, un poco alcoholizado y seguro el resultado de mis ingredientes especiales, me fui a espaldas de Rodolfo a sazonar esta primera entrega de chuletas con todo el alcohol y los sazones que pude encontrar.

Rodolfo  quien activamente  buscaba reafirmar capacidad de creación culinaria  (aun ante la adversidad que encontraba por los efectos del alcohol y por mis intentos  instigar un coup d’état en sus chuletas),  no tardo en presentar quejas. No obstante, el hambre venció sus deseos de hacer una manifestación pacifica de repudio, y con cara larga probo las chuletas con coco, Don Q y whiskey barato.

El sabor de tal creación fue para mi amigo toda una revelación. Decidió que trabajar con el enemigo le garantizaba crear chuletas glorificadas y juntos añadimos, coco, DonQ, Absolut Vodka, Cinnamon Ajo y Whiskey barato a la próxima itineración de chuletas al sartén.

Fue grande el próximo evento. Ante la evaporación de el 50% de los ingredientes que añadimos nació un segundo plato de chuletas magnánimo.

Pero eso no fue todo.

Rodolfo, en un momento de catarsis culinaria sugirió que añadiéramos a esta suculenta receta: Coca Cola. “Eso carameliza la salsa y va a saber cabrón”, fueron las palabras de mi gran amigo. No pudo haber estado más en lo cierto; Esa gran salsa de coco, whiskey, don Q, Absolute Vodka, Medalla, Cinnamon, Adobo y Coca Cola no solo sabia buena, sabia a Gloria.

Esto fue un primero de enero; 24 horas después de hablar con Viviana, y sintiéndome más sabio al saber, que la innovación no solo sale de la necesidad, de la escasez, y de la ciencia; A veces, también sale de la borrachera.

Bailen!

JLV

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