Crónica sobre un encuentro cercano con Jorge Drexler

Crónica sobre un encuentro cercano con Jorge Drexler


En mi años iupi-enses, mis gustos musicales dieron un giro de 180 grados. Pasaron de una plétora de bandas charritas de rock en español (cuyos nombres me dan un poco de vergüenza mencionar), a la nueva trova de Silvio, la bossa nova de João Gilberto… y al mejor descubrimiento musical de todos: Jorge Drexler.

Dos semanas antes de su concierto en Puerto Rico el 1 de Agosto, lo vi en Nueva York. La vida me lo puso en el Summer Stage en Central Park, gratis y por coincidencia. Ahí estuve, parada al frente, casi comiéndome la reja de seguridad. Justo como cuando lo vi por primera vez en Madrid, al verle el pelo gris se me aguaron pendejamente los ojos. Fue entonces cuando vi a uno de los del crew pegar el papel del setlist de la noche, en el piso al lado de su micrófono.

“¡Yo TENGO que tener ese papel al final del concierto en mis manos CUESTE LO QUE CUESTE!”

Con ese pensamiento,  ahí estuve, embelesada mirándolo, tarareando cada línea de sus canciones y escuchando cada acorde de su guitarra por hora y media. Y al final, salí de Central Park de lo más culeca, porque el dichoso papel del setlist estaba en mis manos -luego de hostigar al de seguridad para que me lo diera y hacer a mis amigos esperar.

“Pero coño… si tan sólo me lo encontrara para que me firmara el setlist.”

Entonces, la noche antes de su concierto en Puerto Rico, mientras janguiaba por Santurce, me entero de que Jorge Drexler estaba janguiando en Río Piedras.

“¿¡QUÉ!?”

Inmediatamente lo dejé todo, me fui sin despedirme de nadie, puse el pie en el pedal y arranqué.

“¡PERO KARINA, BUSCA PRIMERO EL SETLIST!”

Ah, verdad…

Paré en mi apartamento, corrí hasta mi cuarto, agarré el papel y seguí hasta Río Piedras.

“¡NENA AVANZA QUE DE AQUÍ A QUE LLEGUES SE PUDO HABER IDO YA!”

Pero no fue así. Allí estaba. Saqué el setlist.

“Calma Karina, trata de no papelonear.”

Se sorprendió al yo decirle que lo había visto en Nueva York hace dos semanas (y en Madrid hace año y medio). Me preguntó si mi nombre era con “C” o con “K”. Me lo preguntó dos veces, porque estaba ya medio borracho. Le dije que era con “K”. Me lo firmó. Me dio las gracias. Me dio un abrazo. Volvió a darme las gracias, y volvió a darme otro abrazo.

Y fue así como esa noche, dormí feliz al saber que Jorge Drexler viajó desde Nueva York hasta San Juan para mi, según su dedicatoria en el setlist:

setlist drexler

…y allí estuvo Karina con “K” el 1ro de Agosto, sentada en el Choliseo, entre parejas en un mar de romantiqueo, pensando en que Jorge Drexler estaba cantando exclusivamente para ella.

Karina y Drexler

Foto en concierto: José L. Cruz Candelaria (ENDI)

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