Danza

Danza


Imagina nuestros cuerpos envueltos en movimientos,

al son de un ritmo violento que no requiere del intelecto o de mucho pensamiento.

Que con solo miradas intercambiadas tú y yo reconozcamos lo que es esto,

y sin arrepentimiento sobre nuestro comportamiento

disfrutemos de algo natural y sensual que nos surge de adentro.

 

Abrazándote por la cintura y apretándote hacia mi pecho

donde lo único que quede entre nosotros

sea la ropa que tenemos puesta en estos momentos.

Con sinceridad, deseo ser el diablo que prendo tus más íntimo infierno.

Y en verdad, ya esto no son horas de poesía,

esto es tiempo pa’ perreo.

¡Y pa’l carajo la filosofía,

nuestras mentes se merecen zandunge’o!

Si ya hay suficientes horas al día perdidas

existencialmente uno jodiendose el casco…

vente, vamos a averiguar si eres

de las que saben llegar hasta abajo.

 

Entre risas y sonrisas, pero esto no es relajo,

hablando claro, requiere toda la seriedad que se merece

un perreo sucio, intenso y sin piedad,

de los que suelen darse exclusivamente en la oscuridad.

 

¿Tu querías un romance de novela, verdad?

Pues yo quiero que tú seas mi Soraya Montenegro.

Mi venti-única villana que sabe lo que quiere en la vida

y no tiene miedo a pelear para obtenerlo.

 

La clase de mujer que si le digo “ Nos vamos.”

No pregunta “¿Pa’ dónde?,” me dice “¿Cuando?”

Y cuando le revele nuestro destino,

Entonces me diga:

“¡Dale, vámonos pa’l carajo!

 

Que mis panas digan:

“Diablo, pero si ella es igual de loca que Fernán.”

O mejor aún, que sus amigas digan:

“Coño, ese Fernán es igual de loco que ella.”

 

Que ella sepa cómo y cuándo decirme:

“Cariño, te ves más lindo callado.”

Porque es verdad,

yo sé que hablo demasiado.

 

Una veterana de las malas,

que de mirarla nada más se vea

que no está pa’ que nadie juegue con ella,

porque no es el tipo de mujer con tiempo pa’ comer mierda.

 

Mujer que sepa lo que es en verdad encabronarse,

y en la cama sepa conmigo desquitarse,

haciendo el amor como guerra sin tregua.

 

En verdad,

yo lo que describo es una mujer,

y no una nena.

 

Una mujer capaz de mentalmente desconectarse

apreciarse, activarse y como cabete soltarse…

vacilar, disfrutar de la vida y gozar,

bailando sin miedo a lo que la gente vaya a pensar,

solo siguiendo el ritmo que sigue moviéndonos

y fluyendo entre nosotros dos

latiendo a son de:

Trá.

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