Dominicanos que somos todos.

Dominicanos que somos todos.


Odio esta pretensión nueva de querer ser siempre correctos al hablar. Me suena que es cosa gringa, después de tantos y tantos años de barrer el piso con los negros, joder a las mujeres y decirle spik a los latinos se podría decir que las manifestaciones civiles forzaron a los Estados que están Unidos a adoptar el estribillo insoportable de ser  “políticamente correcto”.

Claro que este fenómeno no se limita a los Gringos, tanto en Europa como en otras partes del mundo el hablar de manera ofensiva o despectiva de ciertos grupos sociales es el nuevo tabu y me atrevería a decir que es también como una nueva forma de ser “cool”.

Desafortunadamente, parece ser que esta obsesión por no burlarnos en la esfera pública no ha resultado en una eliminación de la burla en la esfera privada. Detrás de toda alusión correcta a los homosexuales parece haber otra risa escondida que más adelante narrará lo sucedido con el adjetivo preferido de “esos patos o esas locas”.

Nos convertimos en hipócritas compulsivos. Miedosos que le huimos a lo gracioso que puede ser afirmar las diferencias y burlarnos de lo que evidentemente nos resulta extraño y un poco pervertido. Lo peor de todo este asunto es que las diferencias no se discuten, la risa no sirve de manera pública como un medio de realmente afrontar lo diferente y empezar a aceptarlo.

Todos somos dominicanos y esa es la primera verdad que debemos aceptar. Tal y como los puertorriqueños nos burlamos de los dominicanos, los dominicanos se burlan de los habitantes de Haití. Nosotros los puertorriqueños también somos dominicanos de alguien y en este caso son los habitantes de los Estados Unidos son los que tras paredes se burlan de nuestras paradas, de nuestra obsesión con el coquí y la bandera, y de nuestra poca entonación que nos gana el no muy respetuoso titulo de spik.

Y así se siguen formando cadenas de burla e hipocresía:

Los gringos que son aburridos y medio puercos,

Los negros que tienen penes gigantes y son brutos,

Los españoles que no se bañan,

Los franceses que quien carajo los soporta,

Las mujeres que son menos que los hombres,

Los hombres que todo lo resuelven sus penes,

Los chinos que son japoneses,

Los japoneses que son coreanos,

Los coreanos que son “all of the above”

Los homosexuales que pues son homosexuales,

Los inválidos que no sirven pa na’,

Los cacos que son cafres,

Los de caserío y las camisas de Tuiti,

Y las viejas con los Dubby Dubby y la cara empaná

Lo triste de todo este asunto es que no nos gozamos las diferencias, no reconocemos abiertamente lo aburrido que sería el mundo sin todo ese desastre de personajes.

Sin dominicanos que limpien nuestras casas mientras nos deleitan con sus ocurrencias.

Sin viejas locas en los autobuses con siete nenes, cuatro bolsas de wallmart y rolos coloridos que cubren sus  cabezas.

Sin los Cubanos de Miami y Gloria Estefan

Sin los apestosos de la Fupi y las nenas ricas comemierdas,

Y sin los legisladores gorditos que alaban a la multiestrellada con ingles mal parido y un bacalaíto de alguna esquina de la City of San Juan.

Todos somos dominicanos.

Acéptenlo, disfrútenlo, compártanlo y…

Bailen!

JLV

2 Comments

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  1. Marina

    Tienes razon,el sexo anal te ha ganado mi atencion. Nisiquiera tenia idea de este espacio y ya he leido todas las entradas. Dedo arriba para la de Filiberto.

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