La gloria del señor (a veces)

La gloria del señor (a veces)


Pobres médicos, la mano de dios es tan grande que no hace mas que robarle las hazañas a estos mal dormidos especialistas.

“Gracias dios por tus milagros”, así dice la gente cada vez que alguien sobrevive, que alguien gana la batalla contra el cáncer y que alguien encuentra la nueva solución para una de esas enfermedades que han causado tanto estrago.

Dios no hace mal y claro es culpa de los médicos cada vez que la persona perece, el medicamento no cumple con lo prometido y la chequera no da para tanto malestar.

Como consecuencia, debemos concluir que los médicos son personas muy maleables. Poseídos por el diablo a veces y por la divinidad unas pocas veces mas. Nada es su culpa, todo queda al arbitrio de una divinidad distante que funciona como ventrílocuo, que lo sumerge en las garras de una batalla espiritual.

No obstante, son los médicos los que se ven demandados  en los tribunales día a día por sus errores divinos. Su gloria es fácilmente separable de su capacidad humana pero sus cualidades demoníacas no son tratadas con igual espiritualidad.

Evidentemente, desde el punto de vista jurídico los médicos no pueden ser demandados por tales actuaciones. Ellos, en su posesión no tienen la capacidad para actuar y para ser exigidos por sus actuaciones. Así las cosas en las acciones legales lo médicos deben ser vistos como dementes, incapaces de comprender los resultados de sus acciones.

A raíz de esto me parecería sensato que tales “demandas” fueran dirigidas por guía espirituales, que condujeran un procedimiento jurídico bajo los preceptos de la iglesia a la cual el creyente tuviera afinidad.

Desafortunadamente,  aquí en la tierra, Dios se lleva la gloria, la iglesia se lleva el diezmo y los médicos se llevan el cheque a pagar.

Bailen!

JLV

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