La maldición de los joggers

La maldición de los joggers


Les quiero contar de mi gran tormento: los joggers… y para quienes no saben lo que es, son la versión comemierda de un pijama. ¿Qué significa esto? La hermosa posibilidad de levantarte de tu cama, ponerte una camisa e irte al trabajo sin tener que vestirte con pantalones de vestir. Se siente como si andaras desnuda por la calle y más allá de ser la pieza de ropa más cómoda que he tenido, combina con TODO, tacos, tenis, camisa de botones, t-shirts, tubos. Así que con solo cambiar mis zapatos y camisa tengo la posibilidad que antes no existía (porque odio los mahones) de salir de la oficina e irme a janguiar.

Pero ¿por qué una maldición? Porque llevo tres días con ellos puestos (no pienses que no me baño, porque lo hago) y es tan asquerosa la obsesión que esta mañana después de levantarme (con ellos puestos) me baño y me pregunto como hago todas las mañanas ¿qué pieza de ropa cómoda tengo para hoy? Al no encontrar nada, porque mahones no me voy a poner y al no poder usar falda porque tengo las piernas peludas, veo los joggers tirados en la cama y digo “fuck it ¡los joggers son la que hay!”. Entonces hablo con mi novio:

-¿Se ve muy mal si los uso hoy para la oficina?

-María Laura los usaste el lunes, es miércoles y has dormido toda la semana con ellos, claro que se ve mal.

-Fuck it, nadie se va a dar cuenta. (Por que soy la única mujer en la oficina)

Lo más gracioso de esta conversación es que fue él quien me enseñó esta moda. Hace dos meses se compró su primer par, uno azul y otro crema, y de 7 días a la semana 3 tiene uno de ellos puesto. Mientras escribo lo tengo sentado con el jogger azul, t-shirt gris y converse negras, bien jevo… Volviendo al tema, la obsesión empezó cuando me puse su jogger por primera vez y desde entonces no he querido salir de ellos. Llegaba a su casa y lo primero que hacia era sacarme la ropa  y cambiarla por sus joggers azules. Es tan fuerte la obsesión que un día entré de puntitas al baño mientras él se bañaba, los vi puestos encima de la tapa del inodoro, y me los robé.

Hace poco compré mi primer jogger en American Eagle, lo absurdo es que no había de mi talla y estaba tan obsesiva con tener unos (para dejar de robar los de mi novio) que le pedí a uno de los chicos de la tienda que dejara desnudo a uno de los maniquís para comprar el que tenía puesto. Desde ese momento, no pasa un día que no lo tenga puesto. En conclusión: si no tienes uno, cómpralo. Me lo vas a agradecer.

 

Fotos: Karmaloop, Urban Outfitters, Nordstrom, Missguided, Freepeople, ASOS, Top Shop.

 

 

 

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