Los bellacos con razón

Los bellacos con razón


I. Trasfondo de la teoría de la bellaquería…

Sigmund Freud, al acercarse al problema de la cultura, lo hizo  en un principio a través de la noción de que existía un malestar en la cultura. Según Freud, los seres humanos están en continua búsqueda de satisfacer sus impulsos (a.k.a. bellaqueo).  Estos impulsos son los placeres y el placer mayor es el sexo.  No obstante, el sexo mismo no es infinito y el placer se acaba luego de un tiempo. Los impulsos son un barril sin fondo que crean conflictos entre los sujetos, por lo que es necesario establecer estructuras de control que limiten los choques entre estos.

El Estado surge de la necesidad de lograr el control, al castigar a aquel que se sobrepasa en la búsqueda de su propio placer.  El Estado impone los límites al placer, lo que a su vez limita la capacidad de los seres humanos para satisfacer sus deseos.  De ahí que es necesario buscar nuevos placeres que aun cuando tengan menor potencia ayuden a reducir el deseo.  Surge entonces, la necesidad de crear  nuevas estructuras.  La religión, los deportes, la filosofía, son todos caminos que atienden la necesidad de entretener y proveer respuestas a una existencia que parece nunca satisfacer de manera total a los seres humanos.

II. Así las cosas…

Somos bellacos con razón, no tenemos controles internos y buscamos establecer limites que nos auto-imponemos para no matarnos entre nosotros. Mientras tanto, nuestra naturaleza anti-natural no nos permite integrarnos efectivamente a nuestro contorno. Nuestra razón nos impide ser autómatas al servicio de una homeostasis natural de una rutina necesaria para que el mundo no se joda.

Somos, plagas, y nuestra eterna búsqueda del bellaqueo destruye todo lo que nos rodea. Por desgracia, las opciones para remediar este asunto no son las mejores. Evidentemente, no podemos volver a ser monos y por el contrario, nuestra continua evolución ha creado un ser humano que parece ser cada vez mas frío, menos apegado y mas dispuesto a el sacrificio colectivo. Ciertamente, esto es un proceso positivo, pero también parece ser una manera de perder lo que nos hace humanos. Lentamente perdemos el bellaqueo, nos volvemos autómatas de una rutina que nos obliga a calendarizar hasta el sexo.

Y lo siento pero la opción budista de desapegarnos de las pasiones y meditar todo el día me parece lo mas pendejo del mundo.

Finalmente, quería reflexionar sobre la opción ultima. El armaggedon, la extinción de la raza humana. Que tal, nos suicidamos colectivamente y permitimos que este mundo subsista, que el equilibrio vuelva a reaparecer. Pero aun ahí tenemos que cuestionar la noción de que nosotros somos plaga, que estamos donde no debemos estar. Amenos que le creas al ridículo de Tom Cruise y sus ideas de Scientologia, la realidad es que somos el resultado de una naturaleza que nos creo. Nos dio la razón y la bellaquería incontrolable. Encontró un animal que la recordara, que la escuchara, que se la disfrutara y que hoy por hoy, se sentara y escribiera sobre ella en este blog.

Bailen!

JLV

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