Matrimonios Sagrados

Matrimonios Sagrados


La comunidad homosexual hace ya varios años busca que el estado acepte que esta institución sea ampliada para cubrir las uniones de personas del mismo sexo. Yo estoy en desacuerdo con este invento por la misma razón que estoy en desacuerdo con que el estado utilice la palabra matrimonio para consagrar una unión entre dos ciudadanos.

El problema con las palabras es que desgraciadamente la mayoría llegan a nosotros  con una gran carga de ideales y preconcepciones culturales.

En este lado del occidente el matrimonio es principalmente una institución  estatal económica machista que fue adoptada y consagrada por la iglesia cristiana quien a su vez impuso nuevas cargas ideológicas en las uniones estatales (digamos que fue un ciclo vicioso).

La palabra matrimonio no debería tener un espacio en nuestro lingo legal. Es una palabra con demasiada pestecita a el “hombre de la casa”, a hijos bastardos  y  misas con pan finito recalentado y todo manoseado.

El matrimonio es en si mismo una institución religiosa basada en una extraña noción sobre estabilidad social que se sustenta en la unión prolongada de dos seres humanos. Es una unión que en si misma no acepta la separación y tal acción te garantiza que las puertas del cielo quedarán cerradas.

Más aun es una institución que basa sus ideales en el repudio a todo aquello que sea diferente. Los homosexuales de esta forma quedan en la lista negra de la mayoría de las religiones en las que se adopta la religión y ven como la ruta al fin de los días que esta institución sea ampliada.

Así las cosas, me parece ridículo que en el siglo 21 todavía busquemos en esta institución retrograda una unión económica y sentimental con nuestra media naranja.

Es ridículo que tanto homosexuales como heterosexuales, que conviven, que chichan antes de casarse y que asumen posiciones -que ni en Sodoma y Gomorra- busquen consumar su relación más importante bajo la tutela del matrimonio.

Irónicamente, el estado (o por lo menos Puerto Rico) busca reformar este sistema y llamarlo uniones de hecho (en el ya muerto nuevo código civil) para así encontrar un “happy medium” en el cual entraran los homosexuales. Esta idea era genial, una nueva sociedad civil entre dos 2 seres humanos que se ajuste a un nuevo siglo. Una nueva visión que concuerde con la mentalidad de una gran parte de la población.

La formula era fácil y lógica, te casas en la iglesia con Dios, Jesús, María y todos tus santos y te unes por medio del estado con todas las deudas las contribuciones y la exenciones que tus hijos te hayan ganado

No obstante, esta propuesta no perduró, los religiosos decidieron que su institución se vería afectada y entramos otra vez en las aguas turbias donde se mezcla la religión y el estado.

Y es nuestra culpa, por no defender y separar donde comemos de donde chichamos, por no entender que el estado no debe tener nada con la iglesia y utilizar palabras equivocadas y llenas de peste a cura sin bañar para establecer nuestras estructuras.

Yo por mi parte quiero casarme como los gays y me indigno de que en esta propuesta me hayan dejado afuera. Ni que ami, un heterosexual liberado que entiende la diferencia entre la gimnasia y la magnesia.

Bailen!

JLV

Ps. Los invito a que visiten: http://www.codigocivilpr.net/ y vean ustedes mismos la propuesta sobre uniones de hecho que aunque no era suficiente era un comienzo. Así mismo los invito a que lean las ponencias que pueden ser tan repulsivas como educativas.

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1 comment

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  1. Ashu!

    No puedo hablar por los homosexuales o lesbianas en general! ya que no creo en generalizaciones pero debo comentar que aparte del hecho de que el matrimonio ha sido parte de la mercadotecnia que nos arrastra a consumir un sinnúmero de cosas y que SI es machista debido al conocimiento que va de generación en generación en nuestra sociedad, debo agregar que la razón detrás del fin de que el Gobierno acepte el matrimonio homosexual son los derechos marginales recibidos después de que una relación que lleve muchos años. Comprendo que al igual que todas las parejas, estos deben tener los mismos beneficios, después de todo colaboran como ciudadanos y deben pagar los mismos costos que cualquier persona. ¿Por qué no tratarlos igual que a cualquier otra pareja constituidas por dos seres humanos? Vamos a pensar mas allá de nuestros intereses.

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