Mis Canicas y el señor arsénico.

Mis Canicas y el señor arsénico.


Advertencia a los lectores 100pieses y a mi familia: Este blog hablará de mis canicas.

Esta mañana acabado de levantar, con el friiito que inspira a dormir un poco más, pude presenciar como mi cuerpo reacciona a el invierno norteño. Mis canicas decidieron que, como todo oso ante la inminente navidad, lo mejor era esconderse mientras yo me apiadaba de ellas y las cubría con dos o tres capas de ropaje.

Segundos después, abro la computadora y descubro que la innovación no paraba en mis pantalones. El universo nos revelaba hoy una vez más evidencia de su infinita capacidad de creación. El arsénico, a quien conocía sólo como algo relacionado con el fuego, hoy mostraba sus plumas por primera vez, y no era cosita de nada.

Este gran elemento se mostraba con el nuevo ingrediente de la creación, uno de esos que el viejo libro de recetas llamado la biblia se había olvidado de mencionar y, que con su aparición abre las puertas a que la fórmula de la vida vaya de ser un arroz con habichuela difícil de entender, a una paella infinitamente compleja y cosmopolita.

Ciertamente, el egocentrismo humano sería el único gran obstáculo que nos podría llevar a no esperar vida en otros lares. Esa idea de vida, que hoy conocemos y aprendemos que sus colores y sabores no están hechos de los ingredientes que tanto apreciamos, y que a su vez,  nos obliga a cuestionar la nociones basicas de lo que entendemos que ella es.

Hoy se comprueba nuevamente que nuestra ignorancia es infinita -y eso no es nada malo- que nuestros sueños son solo sueños, pero ni tanto, que mis canicas no son sino otro ejemplo más de la grandeza de este universo y de lo bonito que es saber que el señor arsénico esta por ahí, esperándonos.

Bailen!

JLV

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