PARA UN 100PIES

PARA UN 100PIES


Querido Pablo:

Anoche fui tú. En un arranque de odio mi ojo decidió vengar su maltrato y expulsó el lente que le permitía ver. Ahí, justo en ese momento, veía por un ojo, pero por el otro no. Fui tú, Pablo, y ahora te entiendo. Aprendí que un chichaito no es uno, sino dos; a que las cosas a medias, se ven a medias; a que ver doble es relativo. Aprendí a ver a mis amigos por un solo ojo ¡y que hermosos se veían! El dolor de cabeza no fue suficiente para rendirme ante la idea de irme a mi casa y ponerme un par de lentes nuevos ¡NO! Si tú has funcionado perfectamente por 25 años, sin quejarte o rendirte, yo también podía. Y así fue… aguanté, miré el mundo como tú… a través un sólo ojo (y que noche loca fue).

Bailen!

BAB

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