A propósito de la crisis y la emergencia del g-string

A propósito de la crisis y la emergencia del g-string


Llevo varios años ya exiliado en la diáspora yendo y viniendo a mi islita de vacaciones. Desafortunadamente, ya no vivo donde otros vacacionan. Uno de los efectos de este ir y venir es que me da un poco de perspectiva sobre los cambios que sutilmente trasforman la manera de vivir de nuestras familias en la isla.

La crisis que se vive en Puerto Rico no es cosa nueva. Es más, me atrevería a decir que es uno de esos clásicos que se ha vuelto más famoso porque Beyoncé le hizo un remix y Pitbull le dio “papi”. El problema con este nuevo remix es que se siente profundo: un avión de personas se va de la isla todos los días para no volver, los médicos se fueron, el alcohol se lo bebieron y no queda mucha anestesia ni suero para endulzar el café.

Como mencionaba, en el ir y venir también he visto como mis compañeros generacionales se ajustan a la dura realidad que se presenta. Los que se quedan crean espacios colaborativos, montan negocios hípster cool, beben cervezas artesanales y tragos con lavanda para sobrevivir el calor y ahogar las penas en el alcohol.

Entre estos valientes luchadores poco se ha dicho de las heroínas silenciosas; esas que ponen sus nalgas en peligro en playas de toda la Isla como símbolo de protesta ante cientos de años de opresión y colonialismo que ha dejado a nuestra Islita con poca tela para cubrirnos. Esas heroínas son una novedad porque en mis años de juventud no me acuerdo haber visto tantas tangas, y esefenómeno no hubiera pasado desapercibido por este servidor.

De esta forma, la única conclusión lógica es que la crisis fue parte de la emergencia que motivó este movimiento. ¿Sería para ahorrar tela o quizás una protesta silenciosa en contra del colonialismo de las modas norteamericanas conservadoras? Quizás sea algo aún más grande, una manera de despegarnos del gigante del norte demostrando que aquí se habla español y las curvas son la norma y no la excepción? La realidad es que nunca sabremos.

Sea lo que sea, si algo me ha demostrado mi ir y venir, es que nuestra isla puede estar abajo, pero no por mucho tiempo. Que la creatividad de mis compatriotas es grande, y que nuestras heroínas silenciosas seguirán poniendo sus nalgas en peligro en playas en toda la isla, listas para para demostrar que aun en los peores momentos, Puerto Rico lo hace mejor.

Bailen!

JLV

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