Qué bueno que no soy teenager

Qué bueno que no soy teenager


Lo único bueno de ser adolescente es no tener que pagar cuentas, lo demás es bien porquería. Primero, estás en el limbo: no eres niña/niño ni mujer/hombre… eres ADOLESCENTE, palabra que no se refiere a un particular sino a un grupo no determinado de almas perdidas entre la inmadurez y la (más o menos) madurez. Tan perdidas que ni siquiera ellos saben lo que quieren aunque pretendan saber. Segundo, es la etapa que más feo uno se ve. Si tienes 13 años y acabas de leer esto probablemente estés pensando “bicho es, yo no soy fea” te advierto que en par de años cuando mires tus fotos me recordarás… sobre todo cuando tu madre suba un #tbt de una foto tuya con barritos y braces.

Pero ¿por qué pienso que la adolescencia es la peor etapa de crecimiento? La respuesta se reduce a 6 puntos:

  1. Barritos… más na que decir.
  2. Pelo grasoso por culpa de las glándulas sebáceas.
  3. El cuerpo se estira de tal manera que pareces a E.T. con los brazos y piernas más largas en proporción a tu cuerpo.
  4. La pubertad no la pasa todo el mundo a la vez, así que mientras tu amiga se ve bien jeva, tú estás plana y/o chumba. En el caso de los varones, tu pana está alto con voz de macharrán, y tú bajito, flaco, con gallitos y la sombra del bigote.
  5. Pelos… pelos por todos lados.
  6. Las nenas con PMS/Sangrado y los nenes con erecciones incontrolables.

Otro problema con la adolescencia que me tocó vivir es la ropa y mi “overall look” pues, ante los ojos del siglo 21, era horrible. Mi familia y varios amigos de la high ha subido fotos a Facebook (#tbt) que harían llorar al niño dios. Sobre todo en mi vergonzosa etapa de yal (1996-97) en la cual, a pesar de que no me gustaba en underground, trataba de aprenderme las canciones para no ser una rompe corillo; y en la etapa surfer (1998-99) donde mi mecca para comprar ropa eran los surf shops y en ocasiones parecía una bucha.

Nunca más.

Es por esto que quiero agradecer a todos los santos del cielo por ser una adulta donde el único remanente de mi adolescencia es el barrito ocasional a causa del PMS, y las fotos análogas en los 427 álbumes de fotos que mi madre tiene guardados en el closet de su casa. También aprovecho para decirles a todos esos teenagers malvados que andan por ahí: agradezcan la era digital, los filtros y el Photoshop. Tienen el poder de alterar su historia y borrar cualquier prueba que confirme su fealdad temporera.

Ahora corran a buscar sus peores fotos de adolescente y alégrense la mañana.

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